El Consejo de Ministros aprueba la creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

El Consejo de Ministros aprobó en su reunión de ayer la creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio, un órgano colegiado de carácter interministerial adscrito al Ministerio de Sanidad, a través del Comisionado de Salud Mental, y que se enmarca en el Plan de acción para la prevención del suicidio 2025-2027. “Este nuevo organismo -aseguran- permitirá consolidar y dar coherencia al conjunto de proyectos impulsados en este ámbito, así como optimizar el uso de los recursos disponibles”. Sus principales funciones serán, entre otras:

  • Reforzar la coordinación e interlocución entre los distintos ministerios y organismos implicados.
  • Centralizar y analizar información procedente de ámbitos como el sanitario, educativo, social, judicial, penitenciario, laboral o digital.
  • Elaborar informes y estudios que permitan mejorar el conocimiento sobre el fenómeno del suicidio.
  • Impulsar la evaluación continua de las políticas públicas en materia de prevención del suicidio.
  • Promover la investigación y avanzar en un sistema de vigilancia epidemiológica que incorpore indicadores homogéneos.
  • Promover la sensibilización, la reducción del estigma y el fortalecimiento del bienestar emocional.
  • Apoyar el desarrollo y seguimiento del Plan de acción para la prevención del suicidio 2025-2027.

Según explican desde Moncloa, el Observatorio contará con la participación de distintos departamentos ministeriales, entre ellos Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; Interior; Educación, Formación Profesional y Deportes; Trabajo y Economía Social; Vivienda y Agenda Urbana; Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030; Igualdad; Transformación Digital y Función Pública; Juventud e Infancia; además del Instituto Nacional de Estadística; el Instituto de Salud Carlos III; el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO); el Instituto de las Mujeres; el Instituto de Ciberseguridad de España; y RENFE. Asimismo, se podrán constituir grupos de trabajo específicos con la participación de personas expertas para profundizar en áreas clave.

 

Una necesidad clínica no cubierta adecuadamente

En España, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2024, el suicidio es la segunda causa de muerte externa, con un total de 3.953 fallecimientos (2.902 hombres y 1.051 mujeres). A nivel mundial, la OMS reporta que más de 700.000 personas fallecen anualmente por esta causa, siendo la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

Por todo esto, el suicidio es uno de los diez temas que incluye el Decálogo de los asuntos que hoy preocupan a la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental, ya que sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del sistema sanitario y una necesidad clínica insuficientemente atendida en España, a pesar de la reciente aprobación del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025–2027. 

La evidencia disponible indica que muchas personas en situación de riesgo contactan con el sistema sanitario en las semanas previas al intento -especialmente a través de Atención Primaria y los servicios de Urgencias- sin que en todos los casos se active un circuito específico de evaluación, intervención y seguimiento. De hecho, solo una de cada cuatro personas que finalmente fallecen por suicidio ha sido atendida previamente en los servicios de Salud Mental.

Persisten, por tanto, brechas relevantes que deben abordarse de manera prioritaria:

  • La implantación de una detección sistemática del riesgo que no se limite a la ideación o planificación suicida, sino que incorpore otros factores de riesgo conocidos de naturaleza sociodemográfica, clínica y  psicosocial.
  • La garantía de continuidad asistencial tras un intento, mediante la elaboración de planes de seguridad, el contacto precoz y el acceso preferente a dispositivos especializados.
  • Un abordaje integral que contemple tanto los factores clínicos -psíquicos y físicos- como los determinantes psicosociales.
  • La unificación y adecuada dotación de los planes preventivos a nivel estatal. La implementación de protocolos homogéneos, la formación específica de los profesionales y una financiación suficiente resultan imprescindibles para salvar vidas y alinear el sistema sanitario con los estándares internacionales de prevención del suicidio.