La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental presenta los diez temas que más preocupan y ocupan a los psiquiatras en la actualidad

La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental organizó ayer un encuentro con periodistas para dar a conocer los diez temas que actualmente más preocupan y ocupan al colectivo de los psiquiatras. 

El decálogo, que presentaron los doctores Marina Díaz, Josep Antoni Ramos, Pilar Saiz y Carmen Moreno, presidenta, vicepresidente, secretaria y vicesecretaria de la SEPSM, respectivamente, incluye realidades que van desde la falta de especialistas y el aumento del malestar emocional hasta la prevención del suicidio, el impacto de las redes sociales y la necesidad de una atención más humanizada:

  1. Confusión entre las figuras del psiquiatra y el psicólogo: la confusión entre ambas figuras profesionales repercute negativamente en un abordaje adecuado de los trastornos mentales. Los Psiquiatras son médicos especialistas en Psiquiatría: han cursado la carrera de Medicina y se han especializado en Psiquiatría a través de la formación MIR, lo que supone en total un mínimo de once años.
  2. No todo malestar es una enfermedad mental: es necesario distinguir entre el sufrimiento cotidiano y los trastornos mentales para evitar la psiquiatrización de la vida y garantizar que los recursos especializados lleguen a quienes realmente tienen una enfermedad mental.
  3. Redes sociales y jóvenes: un desafío creciente: el mal uso de las redes sociales está asociado a mayor ansiedad, depresión y malestar emocional en adolescentes, especialmente en aquellos perfiles vulnerables. La adolescencia es un periodo clave para construir identidad y aprender a regular las emociones y las redes pueden fomentar la comparación constante, la idealización del cuerpo y el miedo a quedarse fuera.
  4. El suicidio: una necesidad clínica no cubierta adecuadamente: el suicidio sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del sistema sanitario y debe abordarse de manera prioritaria y homogénea en todas las comunidades autónomas. A pesar de la reciente aprobación del Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025–2027, continúa siendo una necesidad clínica insuficientemente atendida en España. Según los últimos datos del INE, en 2024 se registraron 3.953 fallecimientos por suicidio, lo que supone una tasa de 8,1 por cada 100.000 habitantes.
  5. Banalización del cannabis: En los últimos años se ha producido una creciente banalización del consumo de cannabis, lo que lleva a muchos adolescentes y adultos jóvenes a subestimar sus riesgos, especialmente cuando el uso es frecuente o se inicia a edades tempranas, en una etapa crítica de maduración cerebral. La evidencia científica indica que el consumo de cannabis durante la adolescencia se asocia a una mayor
    probabilidad de desarrollar psicosis, depresión y conductas suicidas en etapas posteriores, así como a un peor rendimiento académico, mayor abandono escolar y dificultades significativas en el funcionamiento global.
  6. Humanización en psiquiatría: hay que priorizar la creación de entornos terapéuticos seguros, una comunicación efectiva y estrategias de desescalada verbal, reservando las medidas de contención física exclusivamente como último recurso, pero sin demonizarlas. Pero esto requiere una inversión adecuada en recursos humanos, formación especializada de los profesionales, la implementación de planes de crisis individualizados y la mejora de los espacios y recursos arquitectónicos.
  7. Rechazo al tratamiento psicofarmacológico: la desinformación y el estigma contribuyen al creciente rechazo a los psicofármacos, pese a su elevada eficacia y seguridad probada. Para luchar contra ello, es necesario proporcionar información clara, rigurosa y trasparente, especialmente cuando se trata con niños y adolescentes. Los psicofármacos constituyen una herramienta más dentro de un plan terapéutico integral, personalizado y centrado en la persona.
  8. Estigmatización de las técnicas de neuromodulación: el mismo problema del punto anterior afecta a estas técnicas, como la estimulación magnética transcraneal o la terapia electroconvulsiva, cuando en realidad cuentan con estrictos protocolos de seguridad y elevada tasa de respuesta en casos complejos como la depresión mayor resistente.
  9. El culto al cuerpo y a la vida saludable como promotor de enfermedades mentales: el autocuidado es bueno pero la obsesión por la imagen y la salud puede convertirse en un factor de riesgo para trastornos de la conducta alimentaria y otros problemas de salud mental graves, en una sociedad que considera la delgadez y la imagen como sinónimos de éxito.
  10. Innovación en psiquiatría: Hay investigación en Psiquiatría y es una línea prioritaria hacia una psiquiatría más precisa, eficaz y centrada en la persona. Tanto la investigación como la práctica clínica avanzan en la identificación de marcadores de riesgo de naturaleza biológica -como la genética, la neuroinflamación o la neuroimagen-, clínica -incluidos los perfiles sintomáticos y los cursos evolutivos- y psicosocial – relacionados con el contexto familiar, laboral y comunitario- con el objetivo de estratificar mejor a los pacientes, facilitar la detección precoz y prevenir recaídas.