La SEPSM expresa sus condolencias a las víctimas del accidente ferroviario y alerta de la necesidad de la prevención de secuelas psiquiátricas

La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) quiere expresar su más profundo pesar y sus sinceras condolencias a las familias y seres queridos de las personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido esta mañana en Urda (Toledo), en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, así como desear una pronta recuperación a todas las personas heridas.

También queremos trasladar nuestro reconocimiento a los servicios de emergencia, sanitarios, cuerpos de seguridad, profesionales de la salud mental y ciudadanos que trabajan desde primera hora en la atención a los afectados.

Al igual que ocurre en otras catástrofes, un suceso de esta magnitud tiene un impacto profundo en la salud mental, que no se limita a los supervivientes, sino que alcanza también a los familiares y allegados de las víctimas, a los testigos y a los equipos de rescate e intervención.

En las horas y días posteriores son esperables reacciones de estrés agudo como la angustia, el insomnio, los recuerdos intrusivos o la sensación de irrealidad. Son respuestas normales ante una situación extraordinaria y, en la mayoría de los casos, remiten con el tiempo y con el apoyo adecuado.

Sin embargo, una parte de la población afectada puede desarrollar cuadros que requieren atención especializada, entre ellos:

  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT), con reexperimentación del suceso, evitación, hipervigilancia y alteraciones del ánimo que se prolongan más allá del primer mes.
  • Trastornos adaptativos, con síntomas ansiosos o depresivos que dificultan retomar la vida cotidiana.
  • Duelo complicado o prolongado en familiares y allegados de las personas fallecidas.
  • Trastornos depresivos y de ansiedad, así como un aumento del consumo de alcohol u otras sustancias.

Por ello, la SEPSM subraya que la prevención de estas secuelas debe formar parte de la respuesta sanitaria desde el primer momento, y no solo de la fase de recuperación.

 

Recomendaciones de la SEPSM a las administraciones sanitarias y a los profesionales:

  1. Garantizar los primeros auxilios psicológicos a supervivientes, familiares y personal interviniente, evitando intervenciones forzadas o prematuras.
  2. Realizar un seguimiento activo de las personas afectadas durante las semanas y meses siguientes, para detectar de forma precoz síntomas de TEPT, trastornos adaptativos o duelo complicado.
  3. Asegurar el acceso ágil a una atención psiquiátrica y psicológica especializada para quienes la necesiten, con circuitos de derivación claros desde Atención Primaria y los servicios de emergencias.
  4. Prestar especial atención a los colectivos más vulnerables: niños y adolescentes, personas mayores, personas con trastorno mental previo y profesionales de los equipos de rescate.
  5. Coordinar los recursos de salud mental con los servicios sociales y de atención a víctimas, y ofrecer información clara y veraz a las familias.

A la población afectada le recordamos que pedir ayuda no es un signo de debilidad. Si el malestar persiste o interfiere en su vida diaria pasadas unas semanas, es importante consultar con su médico o con los servicios de salud mental.